No eh visto amiga que apenas se levante, no corriese al baño a maquillarse.
No eh visto amiga que no use vestido.
No eh visto amiga que sea guarra, guarra para todo lo que implica la palabra, guarra con todas las letras.
No eh visto amiga que sea ''dulce y amarga'' a la vez.
Como dije toda mi vida que la opinión ajena me pasa por un oído y mesale por el otro. Es así de hecho.
Pero hay cosas que se opinan de mí, que me llaman la atención.
Cosas que yo opino que no son así o por lo menos, no tan así.
Algunas son:
- ''Eres libre y respetas la libertad de otros.''
Es irónico, yo me siento en un cine, donde se repite una y otra vez la misma película de poca monta, mi rutina. El levantarme, estudiar, volver caminando inmersa en mi propio mundo, soñando que algo cambia. Llegar a la puerta de casa, sacar la llave y que apenas las toco, pensar ''Aquí va el regaño de mamá por llegar tarde.''
Todos los días de semana eso.
Y los fines de semana, a pesar de terminar con mi novio hace unos días atrás, es igual. Esperar a una hora exageradamente tardía para que él llegue, salude y hable un poco con mi madra mientras me molesta al mismo tiempo, apretandome los cachetes o dandome golpecitos en la cabeza. Irnos y caminar mucho para tomar el bus e ir a su casa. Llegar sin saludar a sus padres, porque ya duermen. Subir la escalera, a veces ver a mi cuñada fumando. Fumar con ella mientras charlo.
Ir a su cuarto y ya de manera predeterminada tirarme de un brinco a la cama. Quitarme el calzado, él lo mismo, luego se va a su computadora y allí se queda un rato mientras charlamos.
Que venga, hacer lo nuestro, charlar luego y así se repetirá la secuencia hasta que se canse y diga:
''Bueno, a dormir se ah dicho.''
¿Libre? No soy libre ni de mi propia rutina, tío.
- ''Eh visto cosas extrañas, pero nada como tú. Realmente eres distinta a otros, un punto y aparte en las chicas. Piensas como chico mayormente, pero no te hace perder la gracia femenina.''
Tío, esto lo resumo. Lo más femenino que tengo son las tetas y que me pinto las uñas.
Eso de resaltar... Ni me va ni me viene, es solo algo. Algo que a mi parecer, ya ni es tanto como dicen.
Todos piensan que es por moda, por las simples ganas de ser otra. Sí eso quieren creer, vale, será eso.
Sí quieren creer que es porque nací así, vale también.
-''Cuantas veces me eh quejado de mi novia, porque corre al baño a maquillarse apenas se levanta. Pero tú ni te quieres maquillar. Eso es mejor.''
Me llama la atención. Hay hombres que sí la mujer no se maquilla para ellos, se ofenden o la creen ''poco femenina''. Es chistoso que les guste lo que mis amigas detestan de mí.
A mi me maquillan mis amigas.
Yo con estar bañada, fresca y un poco feliz, me conformo mucho. No me veo a mí misma como un espantapajaros sí no me maquillo. Es más, siento que me ven tal cual soy.
-''Eres tan irónica que ya no sé ni cuando me dices la verdad o cuando estás diciendo un sarcasmo de la vida cotidiana.''
Comprendan que el sarcasmo lo útilizo con otro tono.
Mi voz cambia, no es tan difícil, joder.
-''A pesar de las pintas y ser mal hablada muchas veces, eres tan sutíl como un colibrí.''
Colibrí... Vale.
Por lo menos es un bello animal.
¿Las pintas que tienen?
¿Lo son todo, acaso?
No sé como se fijan tanto en eso, jo.
Es como no comprarte un buen producto solo por el color del mismo.
No llevo pintas de guarra por lo que sé.
Pero tampoco sé que tipo de pintas llevo.
Solo oígo ''Ay, tía, que pintas traes.''
¿Será el pelo despeinado y al viento? ¿Será mi cara de no comprender el idioma que la gente habla? ¿Será acaso que tengo un cuerpo imperfecto, pero según todos, que tiene todo en ''su lugar''?
¿Será la ropa? ¿La camisa? ¿El pantalón? ¿La falta de faldas? ¿Las zapatillas? ¿La mirada fulminante?
¿Cómo son las pintas que llevo?.
A veces pienso que coño es lo que me ven de atractivo, que hace que me vean como bicho raro pero interesante, que hace que mi nombre se conozca en varias bocas, que hace que sea esa que nombran por lo bajo.
Yo no sé. No me creo nada, nunca me creí nada, ni lo que dice mi madre.
¿Será mi actitud de guarra desarraigada? ¿Será el no correr en las mañanas a maquillarme?
¿Será que sí soy un punto y aparte?
domingo, 13 de julio de 2014
miércoles, 18 de junio de 2014
Petita Meva. ~
Recordo quan ens acomiadem.
Tu et anaves lluny de mi.
Jo em quedava aquí.
Buenos Aires i Barcelona es connecten després d'un telèfon.
A continuació després de internet.
Aprendre a escriure només per parlar amb mi.
A les nits que vaig passar, només volia estar amb tu.
¿Que et conte petita?
Em sembla una injustícia.
Una xavala tan petita.
Connectada a cables.
Cables que sense ells, segons explica la penya
Seria impossible que respiri o parli.
Sí tingués ales, volaria a Barcelona.
Per donar-te una abraçada, saps que ets lluitadora.
Em fa tanta pena, tot just entiedes que passa.
Per què mare i pare ploren, per què estàs to 'el dia tancada a casa.
Jo sempre et vaig dir que eres una nena forta.
Mai pensis que la teva fe no és prou.
Que mai tinguis por, ni et posis malament.
Sempre amb el dolent, alguna cosa bona arribarà.
Però jo no sé que fer.
Només encert a plorar.
Sí tan sols fos com tu.
O tan sols la meitat.
La distacia em separa d'una nena bonica.
Que pateix una malaltia tan verinosa.
A vegades penso'' Sí només em passés a mi ...''
'' Així d'aquesta manera ella no hauria de patir''.
Ella hauria d'estudiar o jugar.
No estar tot el dia ficada a l'hospital.
¡Cancer, covard! Vine! Per què no em ataques?
Deixa aquesta nena, Que et va fer ella?
Li esborres el record d'una infància bonica.
Petita meva, mai deixis de lluitar.
Són molt pocs anys per haver de plorar.
Vull que siguis fort, també pacient.
Ja veuràs que a Barcelona algun dia arribaré.
Tu et anaves lluny de mi.
Jo em quedava aquí.
Buenos Aires i Barcelona es connecten després d'un telèfon.
A continuació després de internet.
Aprendre a escriure només per parlar amb mi.
A les nits que vaig passar, només volia estar amb tu.
¿Que et conte petita?
Em sembla una injustícia.
Una xavala tan petita.
Connectada a cables.
Cables que sense ells, segons explica la penya
Seria impossible que respiri o parli.
Sí tingués ales, volaria a Barcelona.
Per donar-te una abraçada, saps que ets lluitadora.
Em fa tanta pena, tot just entiedes que passa.
Per què mare i pare ploren, per què estàs to 'el dia tancada a casa.
Jo sempre et vaig dir que eres una nena forta.
Mai pensis que la teva fe no és prou.
Que mai tinguis por, ni et posis malament.
Sempre amb el dolent, alguna cosa bona arribarà.
Però jo no sé que fer.
Només encert a plorar.
Sí tan sols fos com tu.
O tan sols la meitat.
La distacia em separa d'una nena bonica.
Que pateix una malaltia tan verinosa.
A vegades penso'' Sí només em passés a mi ...''
'' Així d'aquesta manera ella no hauria de patir''.
Ella hauria d'estudiar o jugar.
No estar tot el dia ficada a l'hospital.
¡Cancer, covard! Vine! Per què no em ataques?
Deixa aquesta nena, Que et va fer ella?
Li esborres el record d'una infància bonica.
Petita meva, mai deixis de lluitar.
Són molt pocs anys per haver de plorar.
Vull que siguis fort, també pacient.
Ja veuràs que a Barcelona algun dia arribaré.
jueves, 27 de marzo de 2014
Murguita de mis amores.
Bombo por acá.
Bombo por allá.
Gente bailando, que parece volar, porque apenas toca el suelo.
Chiquitos riendo.
Grandes riendo.
Espuma de carnaval por todos lados.
Coreografías hermosas y por sobre todo, color y alegría.
Ver a la murga era mágico.
Y siempre decía:
''Mami, quiero estar ahí.''
Un día, por hartazgo, mi mamá dijo que sí.
Juro que salté por todo el barrio.
Que digo salté, volé.
No tocaba el piso.
No existía el suelo.
Recuerdo que Los Pecosos de Floresta practicaban en mi plaza favorita.
Recuerdo que mamá me llevó a mi primera práctica.
Todos mis nuevos compañeritos de murga me decían:
''¿Y? ¿Estás nerviosa?''
¿Nerviosa? ¿Que son los nervios?
Yo estaba con toda la energía en el cuerpo.
Con una sonrisa que no cabía en mi carita.
Mi respuesta a lo de los nervios fue:
''No, solo quiero saltar. Es alegría.''
Lo único hermoso de cambiar de año, era saber que en poco tiempo, volvía la murga.
Volvían los bombos.
Volvían los bailes.
Las luces.
La adrenalina.
Las risas.
La recorrida por los barrios.
La espumita, que ahora yo no tiraba, sí no que esquivaba para poder seguir bailando y no resbalar.
Pum, pum, pum.
El bombo y los platillos te marcaban los pasitos.
El chiflido del silbato indicaba los saltitos.
Los profes a nuestro lado, guiandonos.
No sé, fueron días para no olvidarme más.
Y sé perfectamente que no lo voy a hacer.
Los pasos se recuerdan.
La música se tararea.
Y el amor no se olvida.
Bombo por allá.
Gente bailando, que parece volar, porque apenas toca el suelo.
Chiquitos riendo.
Grandes riendo.
Espuma de carnaval por todos lados.
Coreografías hermosas y por sobre todo, color y alegría.
Ver a la murga era mágico.
Y siempre decía:
''Mami, quiero estar ahí.''
Un día, por hartazgo, mi mamá dijo que sí.
Juro que salté por todo el barrio.
Que digo salté, volé.
No tocaba el piso.
No existía el suelo.
Recuerdo que Los Pecosos de Floresta practicaban en mi plaza favorita.
Recuerdo que mamá me llevó a mi primera práctica.
Todos mis nuevos compañeritos de murga me decían:
''¿Y? ¿Estás nerviosa?''
¿Nerviosa? ¿Que son los nervios?
Yo estaba con toda la energía en el cuerpo.
Con una sonrisa que no cabía en mi carita.
Mi respuesta a lo de los nervios fue:
''No, solo quiero saltar. Es alegría.''
Lo único hermoso de cambiar de año, era saber que en poco tiempo, volvía la murga.
Volvían los bombos.
Volvían los bailes.
Las luces.
La adrenalina.
Las risas.
La recorrida por los barrios.
La espumita, que ahora yo no tiraba, sí no que esquivaba para poder seguir bailando y no resbalar.
Pum, pum, pum.
El bombo y los platillos te marcaban los pasitos.
El chiflido del silbato indicaba los saltitos.
Los profes a nuestro lado, guiandonos.
No sé, fueron días para no olvidarme más.
Y sé perfectamente que no lo voy a hacer.
Los pasos se recuerdan.
La música se tararea.
Y el amor no se olvida.
Guriza. ~
Me acuerdo de caminar, muy despacito por todo el patio de mi abuela.
De ver los árboles, de jugar con mi perro, de sentarme a leer los enormes libros de mi abuelo, esos que hoy en día, no parecen tan enormes.
Me acuerdo cuando el mundo me parecía inmenso y solo quería llegar ahí, donde se escondía el sol.
Me acuerdo de cuando era una guriza.
Que tiempos aquellos.
Hoy en día soy una adolescente, más considerada como una mujer.
Hoy en día el mundo ya no me parece tan inmenso, sí no que ahora es un pañuelo.
Hoy en día no tengo que pedirle ayuda a mamá para poder bajar los libros del abuelo del estante, no tanto porque estén altos, sí no porque son pesados.
Hoy en día tengo una perrita y no a mi fiel amigo Lobo, ese ovejero alemán de la infancia.
Hoy en día camino despacito por el patio de mi abuela, pero sin el andador con el que la perseguía.
De guriza, me gustaba escuchar las historias del abuelo.
Amaba levantarme a la mañana para ir a estudiar y sí lo hacía sola, me sentía más que orgullosa.
Ir a desayunar era una aventura de dragones, espadas, príncipes y todo lo que se me ocurriese en ese corto trayecto de mi cuarto hasta el comedor.
Los compañeritos de colegio, si bien eran molestos, también eran buenos jugando al Pato Ñato conmigo.
Actualmente, las historias de mi abuelo se callaron para siempre, ahora no son más que el eco que rebota en las paredes de mi memoria.
Ahora detesto levantarme, siempre mato al despertador de un golpe. Gasto más en despertadores que en comida. Y sí me despierto sola... Da igual, es una obligación.
Ir a desayunar ya casi ni me es frecuente. A lo sumo y como mucho, desayunaré en el Profesorado, si es que tengo el dinero necesario en los bolsillos y no lo gasté en cigarrillos con anterioridad.
Ya a esta altura de mi vida, no voy a estudiar para hacer amigos, sí no para graduarme de una buena vez. Al que le caiga bien, genial. Al que no, me da igual.
Cuando me dieron mi primer beso, fue algo raro. Primero era asqueroso, después fue torpe y terminó siendo raro.
Antes, me sentía chiquitita, muy chiquitita. Todo era enorme, era otro mundo. Casi no conocía la calle, solo la vereda, donde mi abuelo, a la izquierda, le cebaba mates a mi abuela que a su derecha, leía el diario. Los dos tirados en su reposera. Yo, jugando con el perro en solerito y haciendo que suenen lo más posible mis zapatitos de charol, que tanto reclamé.
Hoy en día, colecciono tantos besos que ya muy pocos me asombran realmente o me devuelven el sentimiento del primero. Lo único que me causan es extrañar esa torpeza al juntar los labios.
Mi abuelo murió, ya no nos ceba los mates. Mi abuela ya no sale a la calle, por la inseguridad que hay. Yo recorro la vereda sola, para ir al trabajo, luego al Profesorado y en algún fin de semana, salir con mi novio para dirigirnos al Centro de la ciudad, donde la vida nocturna nos espera.
Los vecinos ya no sacan las reposeras. Ni siquiera un banquito.
Y para colmo de colmos, ya no me quedan los zapatitos de charol, esos por los que tanto lloré y que una navidad, me regalaron por pasar a primer grado.
Ahora sí quiero algo, tengo que ir a buscarlo.
Ahora sí me lastimo, mamá no me cura la rodilla con magia.
Ahora sí estoy aburrida, no juego con mis amigos imaginarios.
Ahora sí me duele algo, tengo que ir sola al médico.
Ahora sí me lastiman el corazón, mis amigos me limpian las lagrimas, no papá.
Ahora sí me gusta algo, tengo que ahorrar 3 meses de romperme la espalda en una silla para tatuajes y comprarlo. Está todo caro.
Ahora yo, me siento un bicho raro, porque de mi casa, muchas veces sale el sonido de un Tango de Gardel y no el nuevo tema de Pitbull.
A veces siento que pierdo a la nena, a la guriza que supe ser y que tan bien llevaba el papel.
Ahora solo sé trabajar, estudiar y disfrutar lo más que pueda.
Pero hay una costumbre de esa guriza que fui. Una que perduró.
Mirar el paisaje, admirar lo pequeño que hace a la vida en este planeta más grande.
Eso de pensar que estarán haciendo los demás mientras yo escribo estas lineas tan melancólicas.
Por suerte la guriza, me mostró señales de vida.
Quiero volver a 1995.
De ver los árboles, de jugar con mi perro, de sentarme a leer los enormes libros de mi abuelo, esos que hoy en día, no parecen tan enormes.
Me acuerdo cuando el mundo me parecía inmenso y solo quería llegar ahí, donde se escondía el sol.
Me acuerdo de cuando era una guriza.
Que tiempos aquellos.
Hoy en día soy una adolescente, más considerada como una mujer.
Hoy en día el mundo ya no me parece tan inmenso, sí no que ahora es un pañuelo.
Hoy en día no tengo que pedirle ayuda a mamá para poder bajar los libros del abuelo del estante, no tanto porque estén altos, sí no porque son pesados.
Hoy en día tengo una perrita y no a mi fiel amigo Lobo, ese ovejero alemán de la infancia.
Hoy en día camino despacito por el patio de mi abuela, pero sin el andador con el que la perseguía.
De guriza, me gustaba escuchar las historias del abuelo.
Amaba levantarme a la mañana para ir a estudiar y sí lo hacía sola, me sentía más que orgullosa.
Ir a desayunar era una aventura de dragones, espadas, príncipes y todo lo que se me ocurriese en ese corto trayecto de mi cuarto hasta el comedor.
Los compañeritos de colegio, si bien eran molestos, también eran buenos jugando al Pato Ñato conmigo.
Actualmente, las historias de mi abuelo se callaron para siempre, ahora no son más que el eco que rebota en las paredes de mi memoria.
Ahora detesto levantarme, siempre mato al despertador de un golpe. Gasto más en despertadores que en comida. Y sí me despierto sola... Da igual, es una obligación.
Ir a desayunar ya casi ni me es frecuente. A lo sumo y como mucho, desayunaré en el Profesorado, si es que tengo el dinero necesario en los bolsillos y no lo gasté en cigarrillos con anterioridad.
Ya a esta altura de mi vida, no voy a estudiar para hacer amigos, sí no para graduarme de una buena vez. Al que le caiga bien, genial. Al que no, me da igual.
Cuando me dieron mi primer beso, fue algo raro. Primero era asqueroso, después fue torpe y terminó siendo raro.
Antes, me sentía chiquitita, muy chiquitita. Todo era enorme, era otro mundo. Casi no conocía la calle, solo la vereda, donde mi abuelo, a la izquierda, le cebaba mates a mi abuela que a su derecha, leía el diario. Los dos tirados en su reposera. Yo, jugando con el perro en solerito y haciendo que suenen lo más posible mis zapatitos de charol, que tanto reclamé.
Hoy en día, colecciono tantos besos que ya muy pocos me asombran realmente o me devuelven el sentimiento del primero. Lo único que me causan es extrañar esa torpeza al juntar los labios.
Mi abuelo murió, ya no nos ceba los mates. Mi abuela ya no sale a la calle, por la inseguridad que hay. Yo recorro la vereda sola, para ir al trabajo, luego al Profesorado y en algún fin de semana, salir con mi novio para dirigirnos al Centro de la ciudad, donde la vida nocturna nos espera.
Los vecinos ya no sacan las reposeras. Ni siquiera un banquito.
Y para colmo de colmos, ya no me quedan los zapatitos de charol, esos por los que tanto lloré y que una navidad, me regalaron por pasar a primer grado.
Ahora sí quiero algo, tengo que ir a buscarlo.
Ahora sí me lastimo, mamá no me cura la rodilla con magia.
Ahora sí estoy aburrida, no juego con mis amigos imaginarios.
Ahora sí me duele algo, tengo que ir sola al médico.
Ahora sí me lastiman el corazón, mis amigos me limpian las lagrimas, no papá.
Ahora sí me gusta algo, tengo que ahorrar 3 meses de romperme la espalda en una silla para tatuajes y comprarlo. Está todo caro.
Ahora yo, me siento un bicho raro, porque de mi casa, muchas veces sale el sonido de un Tango de Gardel y no el nuevo tema de Pitbull.
A veces siento que pierdo a la nena, a la guriza que supe ser y que tan bien llevaba el papel.
Ahora solo sé trabajar, estudiar y disfrutar lo más que pueda.
Pero hay una costumbre de esa guriza que fui. Una que perduró.
Mirar el paisaje, admirar lo pequeño que hace a la vida en este planeta más grande.
Eso de pensar que estarán haciendo los demás mientras yo escribo estas lineas tan melancólicas.
Por suerte la guriza, me mostró señales de vida.
Quiero volver a 1995.
sábado, 15 de marzo de 2014
Vodka, Jaquecas Amorosas y otras cosas maravillosas.
Bendito sea el alcohol, ese que me embriaga todas las noches.
Desayuno un Vino Tinto, de tarde amo una fresca Ginebra, pero en las noches, prefiero 3 botellas de Vodka.
No, ni lo digan, no soy alcohólica.
Solo le tengo... Un amor muy salvaje a la bebida.
¿Has visto esas parejas que siempre andan juntas? ¿Que son adictas el uno al otro?
Pues es el mismo caso.
A mí la bebida me enamora, me lleva a parámetros totalmente irreales.
Lo mismo que el amor.
El amor te embriaga.
Sin embargo... La resaca del amor te destruye más.
En cambio la de la bebida es una jaqueca.
A veces fuerte, a veces leve.
Y dirás: ''Joder tía, tú solo te buscas una excusa para que no pensemos que eres una borracha.''
Quizás sí, tengas razón... O quizás no la tengas.
Lo que digo es verdad.
Prefiero mil veces la jaqueca que me da en las mañanas por vivir bebiendo que la jaqueca que te da el despertar una mañana y que tu amor no esté.
Esas jaquecas de amor... Esas PUTAS jaquecas de amor...
Duran meses, años.
En cambio la jaqueca normal solo dura un par de horas.
Te tomas un remedio y ya, como nuevo.
Ahora dime, tu que eres tan inteligente.
¿Y donde consigues el remedio de la Jaqueca Amorosa?
Yo veo muchas farmacias, droguerías... Pero en ninguna está.
O me han estafado o yo soy algo tontuela para estos asuntos. Llamadme loca, no sé.
Ahora, otra cosa que me intriga hasta las entrañas: ¿Que tan preferible es tener una Jaqueca Normal a una Amorosa?
Para mí, y OJO, PARA MÍ, es mil veces preferible.
Esta jaqueca normal solo te dejará aturdido un tiempo, un lapsus muy corto y a lo sumo hace que los ruidos fuertes te molesten como nunca en tu vida.
Pero la otra te deja destruido, sin ganas de vivir, sin ganas de ser, sin ganas de amar, sin ganas de dormir, comer, bañarte, salir... En fin, te deja hecho un muñeco de trapo. Para colmo, DUELE. Te hace doler el alma la muy puta Jaqueca Amorosa.
¿Y donde coño consigo la medicación para eso?.
Joder que es difícil.
Veo cuantas pastillas me recetó el doctor cuando tenía mi Jaqueca de Amor. Antidepresivos, Vitaminas, Pastillas para dormir y otras de color rojo que no sé que eran.
Con mis Jaquecas Comunes solo tengo una bendita pastilla, ¡UNA, TÍO, UNA SOLITA! y a lo sumo, como mucho, una más por si me sentó mal la cena de anoche.
¿Ahora entiendes por que prefiero el Vodka?.
Desayuno un Vino Tinto, de tarde amo una fresca Ginebra, pero en las noches, prefiero 3 botellas de Vodka.
No, ni lo digan, no soy alcohólica.
Solo le tengo... Un amor muy salvaje a la bebida.
¿Has visto esas parejas que siempre andan juntas? ¿Que son adictas el uno al otro?
Pues es el mismo caso.
A mí la bebida me enamora, me lleva a parámetros totalmente irreales.
Lo mismo que el amor.
El amor te embriaga.
Sin embargo... La resaca del amor te destruye más.
En cambio la de la bebida es una jaqueca.
A veces fuerte, a veces leve.
Y dirás: ''Joder tía, tú solo te buscas una excusa para que no pensemos que eres una borracha.''
Quizás sí, tengas razón... O quizás no la tengas.
Lo que digo es verdad.
Prefiero mil veces la jaqueca que me da en las mañanas por vivir bebiendo que la jaqueca que te da el despertar una mañana y que tu amor no esté.
Esas jaquecas de amor... Esas PUTAS jaquecas de amor...
Duran meses, años.
En cambio la jaqueca normal solo dura un par de horas.
Te tomas un remedio y ya, como nuevo.
Ahora dime, tu que eres tan inteligente.
¿Y donde consigues el remedio de la Jaqueca Amorosa?
Yo veo muchas farmacias, droguerías... Pero en ninguna está.
O me han estafado o yo soy algo tontuela para estos asuntos. Llamadme loca, no sé.
Ahora, otra cosa que me intriga hasta las entrañas: ¿Que tan preferible es tener una Jaqueca Normal a una Amorosa?
Para mí, y OJO, PARA MÍ, es mil veces preferible.
Esta jaqueca normal solo te dejará aturdido un tiempo, un lapsus muy corto y a lo sumo hace que los ruidos fuertes te molesten como nunca en tu vida.
Pero la otra te deja destruido, sin ganas de vivir, sin ganas de ser, sin ganas de amar, sin ganas de dormir, comer, bañarte, salir... En fin, te deja hecho un muñeco de trapo. Para colmo, DUELE. Te hace doler el alma la muy puta Jaqueca Amorosa.
¿Y donde coño consigo la medicación para eso?.
Joder que es difícil.
Veo cuantas pastillas me recetó el doctor cuando tenía mi Jaqueca de Amor. Antidepresivos, Vitaminas, Pastillas para dormir y otras de color rojo que no sé que eran.
Con mis Jaquecas Comunes solo tengo una bendita pastilla, ¡UNA, TÍO, UNA SOLITA! y a lo sumo, como mucho, una más por si me sentó mal la cena de anoche.
¿Ahora entiendes por que prefiero el Vodka?.
jueves, 13 de febrero de 2014
Confesión #1
Me juré nunca más eliminar la coraza anti-amor que me formé con el pasar del tiempo.
Son muchos desamores para 19 años de vida.
Pero una vez más mi plan falló.
El muro en el que escribí ''No voy a sentir nunca más'' se desmoronó.
Y yo, como siempre, quedé entre los escombros.
Todos buscan el amor, ese sentimiento cálido en el corazón.
Yo sinceramente no me quería reencontrar con él.
No somos buenos amigos.
Se nota que nos llevamos mal.
Pero en un día, en un solo día, eso cambio.
No quería, me resistí lo más que pude.
Y de la nada, como un invitado no deseado, llegó.
Me dio la mano y me dijo en tono burlón:
- Te gané una vez más.
- Callate, Amor. Quiero que te vayas lejos, ya mucho lloré por tu culpa.
- No. Por mí no fue. Lloraste por el Desamor. No por mí.
- Como digas...
Conocer a alguien que te alegra no solo la vida, sí no el mundo es hermoso, lo sé.
Pero yo tengo miedo.
Miedo de agarrar una vez más esa rosa llena de espinas.
Miedo de mi propia inocencia al estar enamorada.
Miedo de esa pequeña taquicardia que siento cuando sé bien que voy a recibir una mala noticia.
Sé lo que vais a decir: ''Eres una miedosa, no puedes tener tanto miedo de algo tan hermoso''.
Sí, lo admito, me da miedo el Amor.
Que hermoso sería poder disfrutarlo como antes.
Que hermoso sería poder saber con claridad que es un sentimiento mutuo.
Pero hasta ahora, nunca lo fue.
¿Será mi castigo por no amar a quién realmente me amó?
¿O solo será qué no tengo las cualidades necesarias para ser amada?
¿Como saber cuales son los requisitos para qué esa persona me ame?
Esas son mis preguntas.
Creo que me eh ido por las ramas y me eché el vuelo.
Mejor digo lo que realmente vine a decir.
Vengo a hacer mi confesión.
Como sospecharán: ME ENAMORÉ.
Pero no puedo decirle.
Aún no sé sí el me ama también.
¿Qué cómo sé que estoy enamorada?
Fácil.
Cuando escribo éste tipo de poemas sin rimas.
Que se parecen más a una carta indirecta.
Cuando me despierto a su lado y siento la paz más grande del mundo.
Cuando lo miro a los ojos y veo en él ese niño que lleva dentro.
Cuando siento, aún en el más profundo sueño, sus labios rozando mi frente para despertarme.
Cuando observo el brillo especial de sus ojos color miel apenas los abre.
Cuando el corazón me late con un simple mensaje, una simple llamada o con que solo pronuncie mi nombre.
Cuando no me importa el lugar donde sea nuestra próxima cita. Siempre y cuando me pueda aferrar a su cintura, soy feliz.
Esos son mis síntomas.
Eso es lo que siento cuando estoy a su lado.
Pero no puedo disfrutarlo a pleno sí no está él conmigo.
No puedo sentir la belleza del amor.
Por mis miedos, mis demonios y todos eso que me corroe dentro.
Por ese palpitar cansado que siento.
Por ese pesar en el corazón.
Ayuda.
Les grito auxilio desde este simple texto.
Necesito disfrutar del amor que siento.
Quiero más amor y menos miedo.
Enviarlo a otro lado.
Dejar de lado todo mi pasado, ese que tantas lagrimas me imprimió en la cara y no tuvo la cortesía de limpiar.
Socorro.
QUIERO AMAR COMO SE DEBE AMAR.
Son muchos desamores para 19 años de vida.
Pero una vez más mi plan falló.
El muro en el que escribí ''No voy a sentir nunca más'' se desmoronó.
Y yo, como siempre, quedé entre los escombros.
Todos buscan el amor, ese sentimiento cálido en el corazón.
Yo sinceramente no me quería reencontrar con él.
No somos buenos amigos.
Se nota que nos llevamos mal.
Pero en un día, en un solo día, eso cambio.
No quería, me resistí lo más que pude.
Y de la nada, como un invitado no deseado, llegó.
Me dio la mano y me dijo en tono burlón:
- Te gané una vez más.
- Callate, Amor. Quiero que te vayas lejos, ya mucho lloré por tu culpa.
- No. Por mí no fue. Lloraste por el Desamor. No por mí.
- Como digas...
Conocer a alguien que te alegra no solo la vida, sí no el mundo es hermoso, lo sé.
Pero yo tengo miedo.
Miedo de agarrar una vez más esa rosa llena de espinas.
Miedo de mi propia inocencia al estar enamorada.
Miedo de esa pequeña taquicardia que siento cuando sé bien que voy a recibir una mala noticia.
Sé lo que vais a decir: ''Eres una miedosa, no puedes tener tanto miedo de algo tan hermoso''.
Sí, lo admito, me da miedo el Amor.
Que hermoso sería poder disfrutarlo como antes.
Que hermoso sería poder saber con claridad que es un sentimiento mutuo.
Pero hasta ahora, nunca lo fue.
¿Será mi castigo por no amar a quién realmente me amó?
¿O solo será qué no tengo las cualidades necesarias para ser amada?
¿Como saber cuales son los requisitos para qué esa persona me ame?
Esas son mis preguntas.
Creo que me eh ido por las ramas y me eché el vuelo.
Mejor digo lo que realmente vine a decir.
Vengo a hacer mi confesión.
Como sospecharán: ME ENAMORÉ.
Pero no puedo decirle.
Aún no sé sí el me ama también.
¿Qué cómo sé que estoy enamorada?
Fácil.
Cuando escribo éste tipo de poemas sin rimas.
Que se parecen más a una carta indirecta.
Cuando me despierto a su lado y siento la paz más grande del mundo.
Cuando lo miro a los ojos y veo en él ese niño que lleva dentro.
Cuando siento, aún en el más profundo sueño, sus labios rozando mi frente para despertarme.
Cuando observo el brillo especial de sus ojos color miel apenas los abre.
Cuando el corazón me late con un simple mensaje, una simple llamada o con que solo pronuncie mi nombre.
Cuando no me importa el lugar donde sea nuestra próxima cita. Siempre y cuando me pueda aferrar a su cintura, soy feliz.
Esos son mis síntomas.
Eso es lo que siento cuando estoy a su lado.
Pero no puedo disfrutarlo a pleno sí no está él conmigo.
No puedo sentir la belleza del amor.
Por mis miedos, mis demonios y todos eso que me corroe dentro.
Por ese palpitar cansado que siento.
Por ese pesar en el corazón.
Ayuda.
Les grito auxilio desde este simple texto.
Necesito disfrutar del amor que siento.
Quiero más amor y menos miedo.
Enviarlo a otro lado.
Dejar de lado todo mi pasado, ese que tantas lagrimas me imprimió en la cara y no tuvo la cortesía de limpiar.
Socorro.
QUIERO AMAR COMO SE DEBE AMAR.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Abuelo Querido. ~
Era un menester qué te escribiese.
Eras una gran persona.
Aún lo eres.
Pero debo decir qué por más qué me lo prohibieses de pequeña.
Por más qué me lo repitieras hasta el hartazgo.
No puedo evitar qué una lágrima traviesa se escape.
No puedo evitar qué invite a jugar en mis mejillas a las demás.
Fuiste tanto... Tanto...
Un gran artista.
Pintabas cuadros qué invitaban a querer entrar en ellos.
Jugar donde corrió tu pincel.
Mezclarse con los colores.
Querer ser parte de las obras creadas por la mano de un hombre con mucho qué contar gráficamente.
Un gran Tanguero.
Ese hombre qué a cada pazo y cada tonalidad de voz al cantar, dejaba a todos pasmados.
Con la boca abierta hasta el suelo.
Con más ganas de verte, de escucharte.
De ser como vos, de actuar como vos.
De tener ese paso firme y decidido, por lo menos hasta lo qué duraron tus piernas danzantes.
Un Filósofo.
Los mejores consejos, los únicos qué recuerdo de mí primer año hasta los tres, me los diste.
No te guardaste nada.
Y tengo qué contarte qué los sigo al pie de la letra.
- ''No dejes nunca qué te carcoma la melancolía, si bien es un sentimiento hermoso, puede ser destructivo.''
- ''Qué NADIE te diga qué hacer, qué pensar o qué sentir. Sí bien pueden darte un consejo como yo en este momento, no pueden manejar tu cuerpo, tu corazón y tu cerebro.''
- ''Nunca me bajes los brazos, ''Totona'', sí los mantenés arriba, juro qué vas a poder tocar el cielo. Juro qué vas a poder agarrar las estrellas qué más te gusten. Juro qué vas a poder darle la mano a Dios y verlo frente a frente. Juro qué te voy a dar la mano, aún cuando yo ya me haya ido.''
- ''La cabeza no es solo para peinarte la gomina. Ahí adentro tenés un cerebro con hambre y ganas de enseñanzas, de libros, de cuentos, de poemas, de filosofías y por sobre todo, de sueños. Nunca dejes qué se muera de hambre.''
- ''No conseguís nada con berrinches. ¿Sabés por qué motivo nunca los cumplimos?. Sí te damos todo en el momento qué lo pedís con llantos, gritos y pataleos solo para qué te calles vas a crecer con dos ideas muy malas en la cabeza: 1- No vas a saber lo qué es quitarse el pan de la boca para darselo a un hijo y qué este se vaya a su cama con el estomago lleno. 2- Cuando quieras algo, solo vas a hacer lo que ahora, manipular para qué te den lo que quieras, llorar, gritar, enojarte, patalear... Pero sí te enseñamos con amor cuando no tenemos plata y hacemos lo humanamente posible para tenerte como una reinita y lo entendés, vas a ser una mujer luchadora y comprensiva el día de mañana.''
Muchas de estás cosas (como es de entender) no las comprendí en su momento, pero al recordarlo e ir creciendo, los comprendo, los acepto, los razono y los sigo.
Fuiste mi compañero.
Ese qué cuando no podía dormir me cantaba.
Ese qué sí tenía una pesadilla me llevaba a ver las estrellas en su silla de ruedas para qué me calmara.
Ese qué me contaba esos cuentos maravillosos, qué para mí, eran mejor qué cualquier película de Disney.
Ese qué sin titubear y sin pensarlo dos veces venía, me abrazaba y me daba un ''Te amo, Totona'' todas las mañanas, tardes y noches.
Ese qué me dedicó una canción llamada ''De Niña a Mujer'', aún cuando solo me disfrutó 3 años de mí vida.
Ese qué dejó ver sus lágrimas en frente mío cuando le quitaron las piernas por la Diabetes, qué me enseñó qué los hombres también lloran, sienten y se quiebran.
Ese qué me limpió cada lagrimita de miedo, tristeza y furia.
Ese qué dejó qué corran libres las lágrimas de alegría.
Fuiste mi mejor amigo.
Un confidente envidiable en travesuras pequeñas.
Un gran consejero en travesuras de alto calibre.
Un enorme amigo a la hora de jugar.
Un buen oído a quién contar mis pequeños problemas de infante.
Una mano amable qué acariciaba mi cara.
Y una voz rasposa y dulce qué me decía qué no llore, qué todo iba a mejorar.
Fuiste mi papá.
Cuando papá no estaba, ocupaste su lugar.
Me enseñaste todo lo qué pudiste.
En todo el tiempo qué resististe.
Me ofreciste una sonrisa a cambio de un beso.
Me regañaste cuando hizo falta y cuando no también, solo por sí las dudas.
Me dijiste qué las penas con el tiempo pasan.
Y qué cada nube de lluvia con el tiempo es menos oscura.
Qué sea fuerte.
Eso lo predicaste con el ejemplo.
Aún a unos días de irte, tenías esa típica sonrisa en la cara, diciendome qué me amaba con toda su alma.
Te reías cuando en vez de decirte ''Nono'' te decía ''Papi''.
Me llevaste en tu regazo, mientras llamaba al perro.
Me dijiste qué sea una mujer digna.
Me prometiste qué todo iba a estar bien.
Y ahora...
Ahora me quedan recuerdos, por suerte.
Los guardo en el alma, el corazón y la mente.
Ahora sos en el único ángel qué creo.
Ahora siento tus besos mojados en mi frente cada noche al dormir.
Ahora siento tu canto lejano en mi oído.
Tus consejos no se los llevó el viento.
Tus regaños tampoco.
Y por más qué tu voz la recuerde muy lejanamente en mí memoria de adolescente, la siento a mí lado, guiando cada paso.
Querido abuelo, gracias por ser, sobre todas las cosas, mi héroe.
Con amor, ''Tu Totona''.
Eras una gran persona.
Aún lo eres.
Pero debo decir qué por más qué me lo prohibieses de pequeña.
Por más qué me lo repitieras hasta el hartazgo.
No puedo evitar qué una lágrima traviesa se escape.
No puedo evitar qué invite a jugar en mis mejillas a las demás.
Fuiste tanto... Tanto...
Un gran artista.
Pintabas cuadros qué invitaban a querer entrar en ellos.
Jugar donde corrió tu pincel.
Mezclarse con los colores.
Querer ser parte de las obras creadas por la mano de un hombre con mucho qué contar gráficamente.
Un gran Tanguero.
Ese hombre qué a cada pazo y cada tonalidad de voz al cantar, dejaba a todos pasmados.
Con la boca abierta hasta el suelo.
Con más ganas de verte, de escucharte.
De ser como vos, de actuar como vos.
De tener ese paso firme y decidido, por lo menos hasta lo qué duraron tus piernas danzantes.
Un Filósofo.
Los mejores consejos, los únicos qué recuerdo de mí primer año hasta los tres, me los diste.
No te guardaste nada.
Y tengo qué contarte qué los sigo al pie de la letra.
- ''No dejes nunca qué te carcoma la melancolía, si bien es un sentimiento hermoso, puede ser destructivo.''
- ''Qué NADIE te diga qué hacer, qué pensar o qué sentir. Sí bien pueden darte un consejo como yo en este momento, no pueden manejar tu cuerpo, tu corazón y tu cerebro.''
- ''Nunca me bajes los brazos, ''Totona'', sí los mantenés arriba, juro qué vas a poder tocar el cielo. Juro qué vas a poder agarrar las estrellas qué más te gusten. Juro qué vas a poder darle la mano a Dios y verlo frente a frente. Juro qué te voy a dar la mano, aún cuando yo ya me haya ido.''
- ''La cabeza no es solo para peinarte la gomina. Ahí adentro tenés un cerebro con hambre y ganas de enseñanzas, de libros, de cuentos, de poemas, de filosofías y por sobre todo, de sueños. Nunca dejes qué se muera de hambre.''
- ''No conseguís nada con berrinches. ¿Sabés por qué motivo nunca los cumplimos?. Sí te damos todo en el momento qué lo pedís con llantos, gritos y pataleos solo para qué te calles vas a crecer con dos ideas muy malas en la cabeza: 1- No vas a saber lo qué es quitarse el pan de la boca para darselo a un hijo y qué este se vaya a su cama con el estomago lleno. 2- Cuando quieras algo, solo vas a hacer lo que ahora, manipular para qué te den lo que quieras, llorar, gritar, enojarte, patalear... Pero sí te enseñamos con amor cuando no tenemos plata y hacemos lo humanamente posible para tenerte como una reinita y lo entendés, vas a ser una mujer luchadora y comprensiva el día de mañana.''
Muchas de estás cosas (como es de entender) no las comprendí en su momento, pero al recordarlo e ir creciendo, los comprendo, los acepto, los razono y los sigo.
Fuiste mi compañero.
Ese qué cuando no podía dormir me cantaba.
Ese qué sí tenía una pesadilla me llevaba a ver las estrellas en su silla de ruedas para qué me calmara.
Ese qué me contaba esos cuentos maravillosos, qué para mí, eran mejor qué cualquier película de Disney.
Ese qué sin titubear y sin pensarlo dos veces venía, me abrazaba y me daba un ''Te amo, Totona'' todas las mañanas, tardes y noches.
Ese qué me dedicó una canción llamada ''De Niña a Mujer'', aún cuando solo me disfrutó 3 años de mí vida.
Ese qué dejó ver sus lágrimas en frente mío cuando le quitaron las piernas por la Diabetes, qué me enseñó qué los hombres también lloran, sienten y se quiebran.
Ese qué me limpió cada lagrimita de miedo, tristeza y furia.
Ese qué dejó qué corran libres las lágrimas de alegría.
Fuiste mi mejor amigo.
Un confidente envidiable en travesuras pequeñas.
Un gran consejero en travesuras de alto calibre.
Un enorme amigo a la hora de jugar.
Un buen oído a quién contar mis pequeños problemas de infante.
Una mano amable qué acariciaba mi cara.
Y una voz rasposa y dulce qué me decía qué no llore, qué todo iba a mejorar.
Fuiste mi papá.
Cuando papá no estaba, ocupaste su lugar.
Me enseñaste todo lo qué pudiste.
En todo el tiempo qué resististe.
Me ofreciste una sonrisa a cambio de un beso.
Me regañaste cuando hizo falta y cuando no también, solo por sí las dudas.
Me dijiste qué las penas con el tiempo pasan.
Y qué cada nube de lluvia con el tiempo es menos oscura.
Qué sea fuerte.
Eso lo predicaste con el ejemplo.
Aún a unos días de irte, tenías esa típica sonrisa en la cara, diciendome qué me amaba con toda su alma.
Te reías cuando en vez de decirte ''Nono'' te decía ''Papi''.
Me llevaste en tu regazo, mientras llamaba al perro.
Me dijiste qué sea una mujer digna.
Me prometiste qué todo iba a estar bien.
Y ahora...
Ahora me quedan recuerdos, por suerte.
Los guardo en el alma, el corazón y la mente.
Ahora sos en el único ángel qué creo.
Ahora siento tus besos mojados en mi frente cada noche al dormir.
Ahora siento tu canto lejano en mi oído.
Tus consejos no se los llevó el viento.
Tus regaños tampoco.
Y por más qué tu voz la recuerde muy lejanamente en mí memoria de adolescente, la siento a mí lado, guiando cada paso.
Querido abuelo, gracias por ser, sobre todas las cosas, mi héroe.
Con amor, ''Tu Totona''.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)